El profesor Pedro Fraile expuso en la clase de Estructura Económica de España una teoría bastante ortodoxa sobre la demografía y la evolución económica de nuestro país. Según Fraile, la tasa de natalidad es uno de los síntomas más evidentes del estadio de desarrollo de una economía, a saber: a cuanta más natalidad, más subdesarrollo.
Hasta aquí, nada extraño. Lo que me ha llamado la atención es ver el tiempo que hace falta para corregir esa tendencia. En el caso de España fueron necesarios más de cien años. Sin embrago, no siempre es así. Navegando por la red he encontrado una espectacular presentación de uno de los promotores de Gapminder, una herramienta de visualización de datos, en la que muestra la evolución demográfica en Turquía y la compara con Francia. En 1950, en Turquía las mujeres tenían de media 7 hijos, mientras que en Francia la media era de 2,73. A medida que pasan los años, Francia va reduciendo poco a poco su natalidad, pero Turquía lo hace de una forma rapìdísima, hasta el punto de que, actualmente, las mujeres francesas superan a las turcas en número de hijos.
La presentación se puede ver aquí:
A menudo se enfoca la natalidad como una cuestión cultural, como si la religión fuese el punto determinante para que alguien decida tener un hijo o siete, pero quizá Fraile tiene razón al enfocarla como algo puramente económico. De hecho, existen estudios sobre los inmigrantes en varios países de Europa que demuestran que, a medida que pasan las generaciones, los inmigrantes acaban asemejándose a los nativos y tienen un número de hijos similar. En España es todavía pronto para apreciarlo, pero es previsible que ocurra algo similar. Esto acabaría con el catastrofismo con el que a veces se interpreta el fenómeno migratorio.
Hasta aquí, nada extraño. Lo que me ha llamado la atención es ver el tiempo que hace falta para corregir esa tendencia. En el caso de España fueron necesarios más de cien años. Sin embrago, no siempre es así. Navegando por la red he encontrado una espectacular presentación de uno de los promotores de Gapminder, una herramienta de visualización de datos, en la que muestra la evolución demográfica en Turquía y la compara con Francia. En 1950, en Turquía las mujeres tenían de media 7 hijos, mientras que en Francia la media era de 2,73. A medida que pasan los años, Francia va reduciendo poco a poco su natalidad, pero Turquía lo hace de una forma rapìdísima, hasta el punto de que, actualmente, las mujeres francesas superan a las turcas en número de hijos.
La presentación se puede ver aquí:
A menudo se enfoca la natalidad como una cuestión cultural, como si la religión fuese el punto determinante para que alguien decida tener un hijo o siete, pero quizá Fraile tiene razón al enfocarla como algo puramente económico. De hecho, existen estudios sobre los inmigrantes en varios países de Europa que demuestran que, a medida que pasan las generaciones, los inmigrantes acaban asemejándose a los nativos y tienen un número de hijos similar. En España es todavía pronto para apreciarlo, pero es previsible que ocurra algo similar. Esto acabaría con el catastrofismo con el que a veces se interpreta el fenómeno migratorio.
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